Supone la creación de un mundo paralelo, de una situación ficticia, donde se utilizan elementos de la realidad al tiempo que el jugador sabe que lo que se hace no es verdad, que puede entrar y salir de ese mundo cuando lo desee. Sin embargo, este mundo ficticio posee reglas que son libremente aceptadas por aquellos que deciden participar del juego, pero, al mismo tiempo, se vuelven obligatorias, porque, en la medida que ellas se transgredan, se desvanece el mundo del juego.
El juego no es innato en el niño, es decir, no es un rasgo natural de la infancia. Es una construcción social y cultural que se transmite y recrea entre generaciones, y por lo tanto requiere de un aprendizaje social. Se aprende a jugar.
El juego es patrimonio privilegiado de la infancia por lo tanto resulta importante garantizar en el Nivel Inicial, la presencia del juego como un derecho de los niños.
El juego ofrece a los alumnos oportunidades para el desarrollo de las capacidades representativas, la creatividad, la imaginación, la comunicación, ampliando la capacidad de comprensión del mundo, para constituirse en miembro de una sociedad y de una cultura.
Las
posibilidades de juego de los niños deberán ser consideradas desde muy temprana
edad. La evolución y el desarrollo de los pequeños van marcando diferentes
características en sus juegos.
Específicamente, en
el Jardín, el juego implica crear un ambiente compartido donde se establecen relaciones intersubjetivas entre los docentes y
niños y entre los niños entre sí. El modo de comunicación que se construye es
lo que otorga sentido a las situaciones de juego. La actitud de disponibilidad
que se requiere del maestro para el juego, supone una comunicación tal que
ambos, adulto y niño compartan significados en relación con la situación
de juego que se desarrolla.
Durante el juego los
niños expresan sus ideas acerca de los temas que en él aparecen, manifiestan
sus esquemas conceptuales, los confrontan con los de sus compañeros. manifiestan, en si, sus intereses,
preocupaciones, curiosidad, miedos, lo inabordable.
Concluyendo, a través del juego se busca que el niño pueda
conocerse a sí mismo, a los demás y al mundo que lo rodea, un juego que le
ofrezca la posibilidad de desplegar su iniciativa, de ser independiente.








